Características de la naturaleza humana. Capacidad para pensar y juzgar las propias acciones

La naturaleza humana es el concepto filosófico, según el cual los seres humanos tienden a compartir una serie de características distintivas inherentes, que incluyen formas de pensar, sentir y actuar en el medio en el cual se desenvuelven.

La cuestión de qué origina estas características distintivas de humanidad y cuán fija es la naturaleza humana (innato o adquirido) tiene importantes implicaciones en la ética, la política y la teleología debido a que pueden proveer normas o estándares para que los humanos juzguen cuál es la mejor forma de vivir. Las ramas de las ciencias asociadas con el estudio de la naturaleza humana incluyen a la sociología, socio biología y psicología, en particular, la psicología evolucionista, que estudia la selección sexual en la evolución del ser humano, y la psicología del desarrollo.

La naturaleza es la esencia del ser, de todo cuanto es y existe sin haber sufrido alguna alteración.

Uno de los principales precursores del estudio de la naturaleza fue el filósofo griego Aristóteles, en sus estudios el expone dos postulados: el primero a la naturaleza entendida como la totalidad de los seres naturales y el segundo a la naturaleza como el ser propio de las cosas

Aristóteles definía a la naturaleza como “la esencia de los seres que poseen en sí mismos y en cual tales el principio de su movimiento” así como el principio y la causa del movimiento y de reposo en la cosa en que ella se halla, inmediatamente por sí misma y no por accidente.

Los humanos tenemos la capacidad de razonar y reflexionar. En este proceso intervienen la inteligencia, los conocimientos, las emociones y la razón.

El papel de la razón

Los seres humanos somos capaces de pensar, decidir voluntariamente y juzgar nuestros actos, gracias a que utilizamos la razón, a diferencia de los animales que sólo utilizan sus instintos.

La razón nos permite moldear nuestra conducta de acuerdo con principios y valores que son la base de la formación cívica y ética. En la antigüedad, los griegos le daban especial importancia a la formación cívica y moral de los adolescentes.

El uso de la razón nos permite comprender procesos, mecanismos, causas y consecuencias. Podemos buscar información, procesarla y utilizarla productivamente. Gracias a ella podemos prevenir, evitar, corregir, planear, premiar o castigar, hacernos responsables de nuestros actos.

El uso de la razón te permite saber cual es la diferencia entre matar un pajarito y matar una cucaracha o un zancudo, entre quemar un bosque y quemar la maleza que daña a los sembradíos.

Intereses y necesidades que guían la actuación humana

Las personas actuamos movidos por intereses y necesidades. Por ejemplo, puedes tener interés en comprar una prenda de de vestir, obtener el primer lugar en la escuela, conversar con una persona, adelgazar, ver una película y mucho más. O puedes tener necesidad de pasar el examen final, visitar a un amigo, llamar a tus abuelos por teléfono, cuidar tus hábitos alimenticios.

Las necesidades surgen de  los intereses u otras circunstancias. Por ejemplo, hay varias razones por las que tengo necesidad de comer: tal vez siento hambre, me ha invitado un amigo a su casa y no debo de despreciar, o es la hora de la comida en mi casa y, si no como, mi máma me regañará  y tendre que esperar la cena. Otro ejemplo es cuando tienes que hacer la tarea la razón puede ser que te gusta cumplir con tus deberes escolares, deseas probar los exámenes y la haces con gusto, o si no lo haces tendras problemas en la escuela y tu casa. En el primer caso, haces la tarea por convencimiento; en el segundo, para evitar un castigo.

Los intereses y las necesidades nos permiten establecer metas, ideales y proyectos. Motivan nuestras acciones y decisiones.

Cuando tengas intereses, metas u objetivos por alcanzar, pregúntate cuál es la razón por la han surgido: por convencimiento o por obligación.

Reflexión sobre las repercusiones de las acciones de personas y grupos

Todo lo que hacemos o dejamos de hacer tiene consecuencias de magnitud distinta, positiva o negativas.

En ocasiones, ciertas acciones se deben más a un prejuicio que a una intención voluntaria; por ejemplo, hay quienes se separan o apartan de su grupo social a personas por motivos religiosos, económicos, de género.

Las acciones individuales repercuten en el grupo; por ejemplo, si un líder sindical comete desfalco, afectará a los miembros del sindicato; por otro lado, si un científico descubre un medicamento contra el cáncer, beneficia a muchos.

Las repercusiones de las acciones a veces son inmediatas, pero también pueden presentarse a mediano o largo plazo. Por ejemplo si un adolescente fuma, la repercusión inmediata puede ser mal aliento, pero a largo plazo puede ser la muerte por cáncer de garganta o enfisema pulmonar. De la misma forma si prácticas un deporte, la repercusión inmediata es el disfrute

personal y la agilidad de movimientos, en tanto que a largo plazo puede ser una vida sana en la madurez o vejez.

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