Etapas de la Segunda Guerra Mundial

ANTECEDENTES INMEDIATOS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL: EXPANSIONISMO TERRITORIAL DE ALEMANIA, ITALIA Y JAPÓN

La resurrección de Alemania en los años 1930 dependió en gran parte de la producción industrial y el rearme y el crecimiento del ejército. La deuda pública iba igualmente en aumento y a falta de un mercado interior dinámico y un mercado exterior reducido, solamente la conquista de nuevos territorios daba salida para los nazis.

En la década de 1930, los alemanes ampliaron sus fronteras anexando en 1936 a Renania, que según el Tratado de Versalles, debía mantenerse como un área desmilitarizada. El 13 de marzo de 1938, Hitler anexó –la llamada Anschluss- Austria a Alemania, después de haber amenazado el gobierno de su país de origen con una invasión.

Luego el 15 de septiembre de 1938 Sudetenland en Checoslovaquia, y en marzo de 1939 Bohemia y Moravia de Checoslovaquia donde vivían muchos germanoparlantes.

La expansión territorial de la Alemania nazi 1935-1939

El siguiente paso en la política expansionista de la Alemania Nazi, fue la firma del Pacto Ribbentrop-Molotov en 1939 con la URSS para aliarse con ese poderoso enemigo y llegar a acuerdos sobre la región báltica (Lituania, Estonia, Letonia), así como la vecina Polonia, que según el acuerdo se repartiría entre ambos países. Para ambos bandos fue un acuerdo coyuntural que no tenía perspectivas a largo plazo.

En 1935 los fascistas italianos invadieron a Etiopía (Abisinia) y ante la oposición de Francia y Gran Bretaña, buscó el apoyo de Alemania. Este mismo año Hitler y Mussolini se acercaron a Francisco Franco en su guerra civil contra los republicanos y se firmó la alianza llamada “Eje Roma-Berlín”. Resulta significativo que solamente unos años antes en 1934, Mussolini utilizó sus tropas para defender la independencia austriaca de Alemania. A pesar de que en agosto de 1936, 25 países, entre ellos Alemania e Italia, firmaron un pacto de no intervención en la guerra civil española, suministraron recursos materiales y humanos al ejército franquista. Luego en 1939, Italia anexa a Albania.

El imperio italiano en los años 1920 y las regiones de futuras conquistas

En Asia, los japoneses se habían apoderado en 1931 de Manchuria un territorio fronterizo entre China y la Unión Soviética. Esta región contaba con los recursos naturales que necesitaba Japón para su planta industrial. Japón se retiró en 1933 de la Liga de las Naciones cuando esta organización mandó una comisión investigadora para conocer la situación en Manchukuo (nombre japonés de Manchuria).

El gobierno chino de Chiang Kai-Shek trató de prevenir cualquier enfrentamiento con los japoneses debido a la inestabilidad interna del país y la creciente oposición china a su gobierno de derecha. En diciembre de 1936 puso fin a su guerra interna con los rojos chinos y formó un ejército de resistencia que tuvo un enfrentamiento abierto con los japoneses, en julio de 1937, en la capital Nanjing.

Los japoneses persiguieron al gobierno de Chiang Kai-Shek y lo obligaron a retirarse tierra adentro. A partir de entonces el Imperio del Sol obligó a los países asiáticos a seguir sus reglas de juego y tras firmar un pacto con Alemania para establecer el llamado Roma-Berlín-Tokio echó su mirada sobre las zonas ricas en minerales de la Unión Soviética. Como la derrota de este país era complicado, los nipones reclamaron en 1940 el derecho de explotar los recursos de la indochina francesa. Los Estados Unidos objetaron y exigieron la retirada de Japón del continente asiático, amenazándola con un embargo económico (sanciones). No obstante, los japoneses enfrentaban un dilema muy fuerte: quedarse sin recursos naturales como el petróleo o quedarse sin uno de sus aliados comerciales más importantes. Finalmente, los militares optaron por llevar a cabo un ataque sorpresivo contra los Estados Unidos y las colonias europeas en el sureste asiático.

Alianza Roma-Berlín-Tokio

Es importante destacar también que entre las tres potencias del Eje Alemania, Italia y Japón apenas había comunicación entre sí. Italia y Japón jamás avisaron a Alemania de sus ataques contra Grecia y Hawái, mientras que Alemania jamás reveló su operación Barbarroja en contra de la Unión Soviética. Tampoco entre los aliados había existido mucha cooperación y cada quien trabajaba por cuenta propia durante la mayor parte de la guerra.

Primera fase (1939-1941): la guerra europea

Convencido de la pasividad de las democracias occidentales –con la política de apaciguamiento- Hitler ordenó la invasión de Polonia el 1° de septiembre de 1939. No obstante, dos días después, Gran Bretaña y Francia declararon la guerra a la Alemania Nazi.

A partir de entonces Alemania puso en marcha su poderosa maquinaria bélica, iniciando la Blitzkrieg o guerra relámpago, una táctica militar que implica un bombardeo inicial aéreo, seguido del uso de fuerzas móviles atacando con velocidad y sorpresa para impedir que un enemigo pueda llevar a cabo una defensa coherente.

Guerra relámpago nazi en 1940

Al fracasar la ocupación de Inglaterra, los alemanes cambiaron de objetivo y ocuparon Grecia y Yugoslavia para ayudar a las tropas de Mussolini que luchaban en aquella región. Por su parte, tropas italianas penetraron en Grecia, el 28 de octubre de 1940, en una desastrosa campaña que obligó a Hitler a intervenir a favor de los italianos y ampliar la guerra a Yugoslavia.

Hasta este momento las ofensivas alemanas habían sido rápidas, localizadas y de profundidad, lo que les había permitido obtener triunfos, ya que sus líneas de abastecimiento funcionaban bien en la comunicada y pequeña Europa continental, su fuerza aérea y artillería mecanizada funcionaban bien contra otros países industriales que no habían modernizado sus fuerzas armadas y seguían pensando en estrategias que habían dejado de funcionar, como la guerra de trincheras y sus movimientos militares se habían realizado en espacio de meses, incluso con cese de hostilidades en época invernal; sin embargo, al involucrarse en el Mediterráneo deberían enfrentar a la marina británica, desde Egipto hasta España, sin contar con una adecuada marina de superficie y, como en la Gran Guerra, dependerían de la fuerza de submarinos, ya que al iniciarse las hostilidades retaron a los británicos con dos modernos acorazados, uno en el Atlántico Sur [Graf Spee], que fue hundido frente a las costas del Uruguay y otro en el Atlántico Norte (Bismarck), que corrió la misma suerte frente a Francia.

El ejército fascista italiano, que había sido incapaz de ocupar los Balcanes, incluso con la entrada en la guerra de Hungría, Rumania y Bulgaria en el bando nazi-fascista, decidió emprender otra aventura; había reclutado unos 200 mil soldados en Etiopía y la Somalia italiana, por lo que lanzó, en agosto de 1940, una operación de conquista de la Somalia francesa y británica.

En respuesta Gran Bretaña reunió unos 75 mil soldados en Kenia y 28 mil en Sudán y atacó desde el noroeste y el sur de Etiopía, logrando derrotar a los ejércitos fascistas en abril de 1941. A pesar de que la campaña contra la URSS estaba en sus preparativos finales, la locura y megalomanía de Hitler era completa, sin permitirle reflexionar sobre la inviabilidad de las acciones a que conducía al pueblo alemán; así, cuando no había acabado la guerra en Etiopía, impulsó un golpe de Estado en Irak, que obligó a los británicos a enviar fuerzas para restablecer el gobierno colonial; una vez que se restauró el dominio británico, ese ejército se dirigió a Siria y a Palestina, para expulsar a los franceses pro nazis seguidores del gobierno títere francés de Vichy, que se encontraban allí; en los combates, se enfrentaron franceses de la Francia Libre (aquellos que se habían trasladado a Inglaterra para luchar contra los nazi-fascistas) y de la Francia de Vichy (pro nazistas) lucharon entre sí, finalmente los franco-británicos dominaron Medio Oriente para el 14 de julio de 1941.

Estas derrotas no desanimaron a Mussolini, que empezó a preparar una campaña contra la colonia británica de Egipto, por el control del Canal de Suez. Así, el ejército italiano partió de sus posesiones en Libia, atacó a las tropas británicas y de la Comunidad Británica en Egipto, siendo derrotado; nuevamente Alemania acudió en su auxilio, con un ejército expedicionario, el Cuerpo Africano [Afrika Korps] del general Erwin Rommel que libró importantes batallas en el desierto del Norte de África.

Segunda fase (1942-1943): la guerra mundial

La guerra adquirió una dimensión mundial en diciembre de 1941, puesto que a ella entraron la URSS, Japón y los Estados Unidos.

Es en esta fase cuando se desarrolla la confrontación bélica en tres frentes:

1.- En Rusia, por la invasión alemana a este país.

2.- En el Océano Pacífico, donde se enfrentan Japón y los Estados Unidos.

3.- En el norte de África, Italia, Francia y Bélgica, con el enfrentamiento entre italianos y alemanes contra británicos y norteamericanos.

AliadosPotencias del Eje
Gran BretañaAlemania
Estados UnidosItalia
FranciaJapón
URSSHungría
América Latina (salvo Argentina)Eslovaquia
ChinaFinlandia
BélgicaCroacia
HolandaRumania
 Bulgaria

Países enfrentados en 1942

La batalla por la URSS

Aunque no tenía el deseo de llevar una guerra en dos frentes, Hitler consideró que la Gran Bretaña seguía en la guerra porque esperaba el apoyo de la Unión Soviética. Esto lo motivó, junto con su necesidad de obtener recursos de la región norte del Mar Negro-petróleo, carbón y otros minerales, a romper el pacto germanosoviético de 1939 y desarrollar su Plan Barbarroja.

El 22 de junio de 1941, los alemanes invadieron la URSS porque necesitaban adjudicarse las reservas petrolíferas y de materias primas del Mar Negro. La ofensiva se dirigió en dos columnas, una hacia Moscú y Leningrado y la otra hacia Stalingrado en Bielorrusia; a pesar de los importantes avances logrados en el verano, que les permitió llegar a 35 kilómetros de Moscú y cercar Leningrado y Stalingrado; el alargamiento desmesurado de las líneas de aprovisionamiento, el crudo invierno ruso, la resistencia de la población civil, la reestructuración completa del Ejército Rojo y la negativa japonesa de atacar a los soviéticos por la retaguardia en Mongolia, hicieron que la campaña sobre Moscú y Leningrado se detuviera y se hicieran planes para reiniciar hostilidades hasta el verano siguiente, mientras se continuaba con lo que se consideró el flanco más débil de los soviéticos, la zona de Stalingrado, por la importancia de sus yacimientos petrolíferos para su maquinaria de guerra y evitar depender de su nuevo aliado Rumania; pero finalmente, esta campaña conduciría al cerco y rendición de la mitad de su ejército del Este, el 6º Ejército Alemán, que capituló ante las tropas soviéticas [500 mil prisioneros], que cambió el curso total de la guerra, ya que a partir de este momento los nazi-fascistas iniciarían una retirada continua hasta Roma y Berlín.

La batalla por el Pacífico

A finales de 1941 los japoneses trataron de repetir sus estrategias de 1905 contra los rusos (Guerra Ruso-Japonesa) y de 1914 contra los Imperios Centrales (participación del Japón en la Gran Guerra) y atacaron, por sorpresa y sin previa declaración bélica, a la flota norteamericana del Pacífico anclada en Hawái, en la bahía de Pearl Harbor.

Su plan consistía en hundir la flota y dejar a los norteamericanos sin capacidad para participar en una guerra marítima, por lo que podrían expandir sus dominios sobre todo el Pacífico y convertir a las antiguas colonias europeas, en proveedores de materias primas y vasallos suyos; la operación les redituó el aniquilamiento de casi todos los acorazados, barcos inmensos y viejos, que habían sido diseñados como arma de guerra en 1890, en épocas en las que no existían los aviones como plataformas flotantes de artillería. El ejército japonés ocupó las posesiones francesas, británicas y americanas de Asia del sur, como Indochina, Hong Kong, Singapur y las Filipinas, con la intención de tomar los campos petroleros de Malasia y amenazar también a Australia.

El ataque a Pearl Harbor destruyó 13 buques de guerra y 188 aeronaves, y mató a 2.403 militares y 68 ciudadanos estadounidenses. Este acontecimiento inesperado tuvo un impacto psicológico muy fuerte en los Estados Unidos y generó una declaración de guerra de los Estados Unidos. Al mismo tiempo, Hitler declaró la guerra a los norteamericanos y éstos decidieron salir de su aislacionismo internacional y entrar en la guerra. Así se generó un crecimiento económico sin igual, desde los oscuros días de la Gran Depresión.

Sin embargo, la nueva guerra naval se pelearía con portaviones, un aeropuerto flotante que trasladaba las bombas y torpedos a cientos de kilómetros de distancia; para su desgracia, o gracias a los sistemas de espionaje de EUA, los barcos norteamericanos habían salido de maniobras y no fueron afectados por el ataque; meses después, en las batallas navales del Mar de Coral (4-8 de mayo de 1942) y Midway (4-7 de junio de 1942), al enfrentar los japoneses a estos buques, perderían todos sus respectivos portaviones y su capacidad bélica naval, por lo que la nueva estrategia norteamericana consistiría ahora en lanzar desembarcos sobre los territorios insulares que habían invadido los nipones en el Pacífico, iniciando el ataque en las islas de Guadalcanal y Tarawa, para liberar la presión japonesa sobre Nueva Zelanda y Australia, e ir avanzando hacia las Islas Gilbert, Marianas, Salomón y Filipinas, paulatinamente, hasta iniciar la ocupación del archipiélago nipón mismo en Okinawa e Iwo Jima.

Tercera fase (1944-1945): la fase final de la guerra

La participación de los Estados Unidos cambió el rumbo de la Segunda Guerra. Convino con los británicos y especialmente con los comunistas, dejar a un lado sus diferencias políticas para formar una gran alianza militar y lograr la rendición incondicional de Alemania, Italia y Japón.

Para el 11 de noviembre de 1942, los Estados Unidos desembarcaron en Marruecos, en el norte de África para atacar a las fuerzas nazi-fascistas en dos frentes, con lo que su derrota fue catastrófica. A partir de estas posiciones se planeó el primer ataque al continente Europeo, en 1943, con el desembarco de los aliados en la isla de Sicilia y, posteriormente de la Italia continental.

Mientras tanto, Hitler ordenó el ejército oriental de los nazis, tomar a toda costa a Stalingrado. Fue una de las batallas más duras y decisivas de la guerra: entre noviembre de 1942 y el 2 de febrero de 1943, los soviéticos iniciaron un contraataque, rodearon a los alemanes y cortaron sus suministros en un ambiente invernal durísimo.

A partir de entonces el ejército rojo inició el avance hacia Berlín y abrieron así, con muchos sacrificios, el camino para las potencias occidentales. Los aliados cruzaron el Mediterráneo para invadir a Italia en septiembre de 1943. El rey de Italia, expulsó a Mussolini de su cargo, lo mandó arrestar y ordenó la formación de un nuevo gobierno. Poco después los alemanes liberaron a Mussolini y alzaron una defensa tenaz en la región montañesa de Roma. Hasta el 4 de junio de 1944, en que la capital cayera en manos de los aliados.

Desde Gran Bretaña se abrió un segundo frente occidental. El 6 de junio de 1944 -“Día D” (el día decisivo)- las fuerzas aliadas, bajo el mando del general Dwight Eisenhower, desembarcaron en las playas de Normandía, lo que se conoce como la invasión naval más grande de la historia.

A pesar de la dura resistencia de los alemanes –especialmente en los bosques de las Ardenas en el sur de Bélgica, los aliados entraron en abril de 1945 en Alemania. Desencadenaron furiosos ataques aéreos sobre la población civil alemana y sobre objetivos estratégicos como medios de transporte, fábricas de combustible y objetivos militares.

En el frente oriental el avance de los ejércitos soviéticos decidió el final de la resistencia alemana. Los soviéticos cercaron Berlín, que cayó el 2 de mayo. Hitler y sus más cercanos colaboradores se suicidaron antes de la caída de la capital del Reich. El 8 de mayo se rinde lo que queda del ejército alemán, incluyendo a una gran cantidad de menores de edad, casi niños y de esta forma concluye la guerra en Europa.

En apenas 6 meses los Estados Unidos pudo detener las conquistas niponas en el Pacífico. En las batallas del mar del Coral (4-8 de mayo de 1942), Midway (4-6 de junio) y Guadalcanal (agosto) los norteamericanos vencieron. Fundamental para triunfar en las batallas navales de 1942-1944 fueron los portaviones, un aeropuerto flotante que trasladaba las bombas y torpedos a cientos de kilómetros de distancia. Al enfrentar los japoneses a estos buques, perderían todos sus respectivos portaviones y su capacidad bélica naval, por lo que la nueva estrategia norteamericana consistiría ahora en lanzar desembarcos sobre los territorios insulares que habían invadido los nipones en el Pacífico, iniciando el ataque en las islas de Guadalcanal y Tarawa, para liberar la presión japonesa sobre Nueva Zelanda y Australia, e ir avanzando hacia las Islas Gilbert, Marianas, Salomón y Filipinas, paulatinamente, hasta iniciar la ocupación del archipiélago nipón mismo en Okinawa e Iwo Jima.

A finales de 1944 se habían reconquistado las Filipinas, al tiempo que los británicos habían recuperado grandes partes de Asia del Sur y otras tropas aliadas avanzaron a través de China. Éstos habían previsto invadir a Japón a finales de 1945. El almirante japonés K. Suzuki -que había sustituido a Tojo como jefe del Gobierno- aprovechó esa situación para solicitar la mediación soviética con vistas a una capitulación honrosa. Sin embargo, los representantes de los Estados Unidos, la Unión Soviética y Gran Bretaña respondieron desde Potsdam con un ultimátum que exigía al Japón la rendición sin condiciones.

Tokio rechazó el ultimátum; ante ello el presidente Truman decidió recurrir a la bomba atómica fabricada por los Estados Unidos y experimentada el 16 de julio de 1945. Esta decisión, motivada preferentemente por razones estratégicas, implicaba una intención política más sutil: la bomba atómica no sólo doblegaría la resistencia japonesa, permitiendo a los norteamericanos ahorrar hombres y medios, sino que también serviría para hacer más precavido a Stalin en sus pretensiones. A pesar de que no había unanimidad de criterios acerca del empleo de la bomba atómica en el estado mayor estadounidense, el 6 de agosto se lanzó la primera sobre Hiroshima, que quedó arrasada. Dos días después la URSS declaró la guerra al Japón y el Ejército Rojo penetró en Manchuria y en Corea. El 9 de agosto fue arrojada otra bomba atómica sobre Nagasaki y al día siguiente Tokio comunicó sus propósitos de rendición que se firmó oficialmente el 2 de septiembre de 1945. La bomba atómica destruyó por completo unos 13 km cuadrados de la ciudad de Hiroshima

La explosión mató entre 70 y 100 mil personas y varios millares murieron a consecuencia de las lesiones y la radioactividad. La bomba arrojada sobre Nagasaki tuvo efectos similares.

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